INTERNACIONALES
23 de enero de 2019
Francisco viaja a Panamá para la Jornada Mundial de la Juventud
Desde Roma éste miércoles el Pontífice partió rumbo a Panamá, donde lo esperan unos 200.000 jóvenes católicos de 155 países para una nueva edición de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que se celebra en un contexto de migración de masas en varios países latinoamericanos.
Este encuentro con la juventud es un paréntesis en medio del torrente de escándalos de abusos sexuales que sacuden la Iglesia.
Francisco debe llegar al aeropuerto internacional de Tocumen el miércoles a las 16.30 locales (18.30 de Argentina) tras haber sobrevolado diez países y recorrido 9.500 km en 13 horas de vuelo.
Miles de peregrinos, cubiertos de banderas, invadieron Ciudad de Panamá y esperan la llegada del Papa cantando y haciéndose selfis a orillas del Océano Pacífico.
El viaje del Papa coincide con la mayor ola migratoria jamás registrada en Latinoamérica: hondureños, salvadoreños y venezolanos traspasan fronteras a diario en busca de oportunidades para huir de gobiernos o de la violencia de pandillas.
El arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa,"Los lanzan a cifrar sus esperanzas en otros países, exponiéndoles al narcotráfico, la trata humana, la delincuencia y tantos otros males".
Por eso, "anhelamos" que esta visita "sea un bálsamo para la difícil situación con la que conviven" muchos jóvenes, expresó Ulloa ante la multitud en el Campo Santa María la Antigua del paseo marítimo de Ciudad de Panamá.
El miércoles, antes de emprender rumbo a Panamá, el papa se reunió con ocho jóvenes refugiados, indicó el Vaticano en un comunicado.
El mensaje de alivio no será exclusivamente para los jóvenes, sino también para la propia Iglesia. El Papa hablará temas de la región como la pobreza, la corrupción y la emigración.
Francisco regresa a Latinoamérica un año después de su visita a Chile, ensombrecida por protestas y escándalos de abusos sexuales de curas a menores y su encubrimiento por la cúpula eclesiástica.
El tema "genera mucha atención en la Iglesia", recalcó el director de prensa del Vaticano, Alessandro Gisotti, aunque aseguró que el papa "no tiene programado un encuentro con víctimas" de abusos en el istmo.
Varios presidentes de la región estarán presentes, pero no viajarán los mandatarios de Nicaragua, Daniel Ortega, y Venezuela, Nicolás Maduro, con los que la Iglesia mantiene tensas relaciones.
El Papa, quien permanecerá hasta el domingo, visitará un centro de detención juvenil donde oficiará una misa y programó un encuentro con enfermos de sida en un centro de asistencia.
Se prevé reunir a unos 70 obispos de Centroamérica. El jueves se reunirá con autoridades gubernamentales, mientras que en la tarde hablará a la multitud en la Cinta Costera.
"El Papa quiere llevar consuelo y esperanza donde hay dolor y sufrimiento", recalcó Gisotti.
A los jóvenes los exhortará a "cambiar el mundo", según adelantó el propio pontífice en un video que difundió pocas semanas antes.
"Es la fuerza de los jóvenes (...), es la revolución que puede desbaratar los grandes poderes de este mundo: la revolución del servicio", les instó.
Está previsto un viacrucis el viernes 25 y una vigilia al aire libre el sábado 26 en el Campo Juan Pablo II.
Al menos siete presidentes acudirían el domingo a la última misa del papa en la JMJ: Jimmy Morales (Guatemala), Juan Orlando Hernández (Honduras), Salvador Sánchez Cerén (El Salvador), Carlos Alvarado (Costa Rica), Iván Duque (Colombia) y Marcelo Rebelo de Sousa (Portugal), además del anfitrión Juan Carlos Varela.
Sobresalen las ausencias de los mandatarios de Nicaragua, Daniel Ortega, y Venezuela, Nicolás Maduro, con los que la Iglesia católica mantiene tensas relaciones.
Fuente: ambito
